Coltabaco se ha comprometido con el Instituto Colombiano de Desarrollo Rural (Incoder), y con la Organización Internacional de las Migraciones (OIM), en el desarrollo de un proyecto piloto de cultivo de tabaco tipo Burley, que busca apoyar a 63 familias de El Salado, en el marco de la Convocatoria de Tierras para familias desplazadas.
Además de garantizar la compra de la totalidad de la cosecha contratada, con precios preestablecidos, Coltabaco ofrecerá asistencia técnica gratuita para los agricultores beneficiados por la iniciativa, que se desarrollará en 68 hectáreas del predio “La Conquista”.
Adicionalmente, la afiliada de Philip Morris International promoverá la construcción de sistemas de riego como soluciones a las necesidades hídricas del cultivo, otorgando facilidades de financiación para los agricultores, de modo que mientras Coltabaco aportará el 70% del costo del sistema, ellos correrán con el 30% restante, con la ventaja de que lo podrán financiar a 3 años y sin intereses.
Un comité técnico, integrado por representantes de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) y Coltabaco, se encargará de valorar los resultados de cada cosecha para determinar la rentabilidad percibida por el agricultor.
El proyecto refuerza la apuesta que Coltabaco le ha hecho a los proyectos productivos lanzados por el Gobierno en los Montes de María.
En efecto, desde que inició allí su plan de expansión de cultivos de tabaco, el numero de agricultores vinculados a esa actividad pasó de 130 a 768 en 2010 y en lo corrido de 2011 ya supera los 2000.
Igualmente la producción de tabaco pasó de 32 toneladas en 2009 a 345 toneladas un año después y al cierre de 2011 deberá estar alrededor de las 850 toneladas de tabaco.
Desarrollo
Desde 2009, Coltabaco trabaja activamente en la reactivación económica y la generación de paz en los Montes de María.
Ha invertido más de 2.200 millones de pesos en diferentes proyectos de sociales, destinados a brindar educación, formación y proyectos productivos a los habitantes de esa región.
Lidera un programa de desarrollo tabacalero que implicaría cerca de 6 mil hectáreas adicionales de cultivo de tabaco en los años venideros y generará 15 mil empleos agrícolas en los Montes de María, dentro del plan de expansión de cultivos de tabaco que adelanta en otras zonas y que implicará el desarrollo de 15 mil nuevas hectáreas de tabaco y 37 mil plazas de trabajo en el campo.
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lunes, 11 de julio de 2011
Cosecha de el tabaco ya tiene comprador en El Salado
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tabaco
domingo, 6 de marzo de 2011
De Viriginia a Montes de María
La prohibición de fumar para salvar la salud gana cada vez más terreno, a pesar de los esfuerzos de las compañías tabacaleras de atrapar cada vez a más jóvenes en este vicio, a medida que su clientela mayor desaparece.
Prohibir el cigarrillo no es un movimiento moderno. Tiene antecedentes, usualmente por razones “morales”, cuando el tabaco se asociaba con estilos de vida “licenciosos”, o porque fumar era peligroso en las edificaciones de madera de antaño.
Según Wikipedia, una de las prohibiciones más tempranas ocurrió en México, en 1575, auspiciada por la Iglesia; el Imperio Otomano lo hizo en 1633; el Papa Urbano VII, en 1590; Berlín, en 1723; y Nueva Zelanda, en 1876, entre muchos otros ejemplos.
Solo en la segunda mitad del Siglo XX se comenzó a saber y divulgar que fumar causaba cáncer, y que respirar el humo de fumadores, aun por parte de los no fumadores, también provoca esta enfermedad terrible.
En los Estados Unidos, existe el “Bureau of Alcohol, Tobacco, Firearms and Explosives”, conocido como ATF, cuyo origen se remonta a 1886, cuando se llamaba el “Laboratorio de impuestos” (Revenue Laboratory), para cobrar los del tabaco. Luego le fueron agregando funciones a la entidad, y tras varias metamorfosis y después del ataque a las torres gemelas, terminó con su nombre moderno, que incluye “explosivos”, a los que también debe controlar.
Es difícil entender que una industria como la del tabaco, cuyo producto mata gente, pueda existir aún, y que las grandes compañías norteamericanas del sur de ese país que lo producen, aunque perdieron mucha influencia, sigan operando. Y paralelamente, en Bolívar se incentiva el cultivo del tabaco en Montes de María, también a sabiendas de que es un producto que mata seres humanos.
Ayuda a entender esa dicotomía -guardadas las proporciones-, que los productores de allá se asemejan a los de acá: están entre los más pobres de su país, padecen grandes inequidades, y viven en las áreas rurales de los estados más atrasados (North Carolina, Kentucky, Virginia, Tennessee, etc.). Prohibir el tabaco de un solo golpe acabaría no solo con las ya mermadas fortunas de los industriales del tabaco, sino con los empleos de mucha gente.
Ayer publicamos la queja de las autoridades colombianas, casi tan alcabaleras como las norteamericanas, porque los ingresos al erario se reducen por las campañas antitabaco, el contrabando, mayores impuestos al tabaco y porque muchos consumidores dejan de fumar, preocupados por su salud. En Bolívar, 25% del tabaco que se consume es de contrabando.
No deja de ser una hipocresía mundial –y norteamericana- que se permita la venta legal de productos nocivos como el tabaco y el alcohol, se les cobre impuestos, y no se aplique la misma lógica a las drogas ilegales –legalizarlas y gravarlas- porque matan a muchísimas más personas, y de manera violenta.
Las autoridades colombianas y bolivarenses harían bien en encontrar un producto agrícola que sustituya al tabaco, que a pesar de ser legal, va en vías de extinción, y nuestros campesinos no pueden tener un buen futuro cultivándolo.
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tabaco
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