martes, 24 de mayo de 2011

¿Veremos las dobles calzadas?

Desde cuando se adjudicó la concesión de la vía Barranquilla – y de Ciénaga, se anunció que se trataba de una carretera que tendría dos calzadas, y aunque no se anticipó cuándo se construiría la segunda, estoy seguro que nadie supuso que sería tanto tiempo después. Tanto tiempo, que después de más de 40 años de construida, nadie sabe cuándo será. Así mismo, cuando se construyó la Vía al Mar, también se anunció que en un futuro sería de dos calzadas. Esta última es mucho más nueva que la primera, pero también queremos saber cuándo será ese cuándo. Y la razón de este interés personal es porque honestamente, yo sí quiero conducir algún día, espero más cercano que lejano, por ambas vías con dos calzadas, y estoy seguro que es ese también el anhelo de la gran mayoría de los barranquilleros. Uno ve que pasa el tiempo, pasan los años, pasan los lustros, pasan las décadas, y nada de segundas calzadas.
Ninguna etapa más babosa para las carreteras que le sirven a Barranquilla y a la costa Caribe que la trascurrida en los ocho años de Uribe. Al exministro Andrés Uriel Gallego le “comimos su cuento” durante los primeros cuatro años, durante los últimos cuatro, ni a los más crédulos pudo continuar engañando. Ni siquiera mantuvo en estado aceptable las carreteras que unen el interior con la Costa.
Mucho menos inició transversales tan importantes como la de los Montes de María, o la de la Mojana. Dejó destruir la transversal ya construida, desde el Carmen de Bolívar, pasando por Zambrano y Plato, hasta Bosconia. Anunciando siempre mega obras que solo estaban en su imaginación. La Ruta del Sol, se anunció inicialmente como una vía internacional que uniría a la costa colombiana, con Venezuela, por Paraguachón, y con Panamá en el Darién, pasando por Riohacha, Santa Marta, Barranquilla, Cartagena, el Golfo de Morrosquillo, etc., entusiasmó a los costeños y terminó siendo una colcha de retazos, adjudicando tramos que más benefician a su Antioquia natal que a la costa. Puro cuento.
Cuando conducimos hacia Santa Marta apreciamos la autopista en que está quedando convertida la anterior carretera Y de Ciénaga – Rodadero. Una bella arteria, que además de agilizar el tráfico, valoriza todo ese gran sector turístico, y con esas mismas características se prolongará hasta Mamatoco, porque esta ampliación incluye toda la Circunvalación samaria. Desde mucho antes de llegar a Cartagena apreciamos cómo está quedando la ampliación de la Vía al Mar, y en el tramo del barrio Crespo vemos los equipos y materiales iniciando la construcción del túnel de dos calzadas que evitará trancones en el sector del aeropuerto Rafael Núñez, y empalmará con la avenida Santander. Ya los samarios y cartageneros están transitando por autopistas de dos calzadas, y ven cómo avanzan los trabajos para continuarlas. Pero, y los barranquilleros, qué?
Se hace indispensable que las fuerzas vivas de la ciudad, Alcalde y Gobernador, congresistas, empresarios, todos, planifiquemos, gestionemos y exijamos que se agilicen los inicios de las ampliaciones a dos calzadas desde Barranquilla hacia Ciénaga y hacia Cartagena, no solo para aprovechar que un barranquillero está al frente del Invías, sino para que estas tres capitales caribeñas cuenten con sus accesos y salidas con características similares, e interconectadas mediante modernas arterias. Si estas ampliaciones se siguen dilatando, ni yo, ni muchos de los que hoy amablemente están leyendo estas líneas, podremos conducir por tan cacareadas autopistas.
Coletilla: Me sucedió este mayo. En un homenaje a las madres en el que se contrató un mariachi local, me llamó la atención un músico que hablaba con acento muy mexicano, porque entiendo que casi todos son colombianos. ¿De dónde eres? le pregunté. De Galapatlán, me respondió con su acento de “manito”. ¿Y en qué estado de México queda Galapatlán? De Galapatlántico! Acepto que caí. Realmente, era un ¡‘mamagallista’!
Por Nicolás Renowitzky Renowitzky
nicolasrenowitzky@hotmail.com

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